sábado, 26 de enero de 2013

Informe de enero

Novelista de fin de semana: primer informe

Escribir una novela no es tarea fácil, pero hasta ahora estoy apañándome al asunto.

Para comenzar, según las recomendaciones del libro de Ray, debía encontrar un lugar específico para escribir. Esto no ha resultado tan fácil como esperaba y hasta ahora escribo donde primero me siente. Tampoco he podido establecer un horario fijo lo que sí me preocupa. Pero, ¿qué he hecho hasta el momento?

Fin de semana 1: se supone que trabajara con la caracterización de los personajes y ese primer fin de semana ya estaba peleando con el libro. En primer lugar, me llamó la atención que el primer personaje a trabajarse sea la protagonista femenina. Me pareció un poco sexista eso de que la novela girara en torno a un personaje cuyo arquetipo fuera la Cenicienta. Decidí no irritarme, porque al final de cuentas debía aparecer un hombre en algún momento, ¿no? Por tal razón, escogí trabajar con una mujer a la que por lo pronto identificaré simplemente como A.

Luego, resultó que debía establecer cosas como las metas de A, es decir, qué es lo que motiva a ese personaje. Me pregunté si eso es necesario. ¿Realmente un personaje necesita una motivación? ¿No podría simplemente dejarse llevar por la vida? ¿Y si no tiene meta alguna y es la sociedad, por ejemplo, quien mueve toda la acción? Después de muchísimas otras disquisiciones opté por seguir las instrucciones. A tiene una motivación; bastante débil, pero la tiene.

También trabajé con su antagonista a la que conoceremos con L y con el adyuvante F. Para los tres personajes debía preparar un bosquejo, una especie de esquema que me diera una idea desde cómo son físicamente hasta en dónde viven. Algunas de las categorías que Ray sugiere me parecieron redundantes, así que trabajé con las que creí pertinentes. Por otro lado, el acercamiento es prácticamente prosopográfico, dejando la etopeya fuera. Me pregunté qué hubiera sido de El túnel, si Ernesto Sábato le hubiera hecho caso a Ray. De todos modos, el de A resultó de cinco páginas.

No voy a negar que fue muy divertido preparar cada bosquejo, pero esperaba que no hubiera ninguna instrucción para hacer lo mismo con los demás personajes. Sin embargo, como dicen por allá: “wishful thinking”, pero me adelanto.

Fin de semana 2: me tocaba crear una biografía para cada uno de los tres personajes que trabajé el fin de semana anterior. Las instrucciones decían que debían ser detalladas con fechas y todo, pero obvié esa parte porque me interesa hacer algo más intemporal, así que cada biografía habla de eventos que ocurrieron a los cinco, doce o veinte años o lo que fuera. A cada personaje debía crearle un evento traumático que marcara sus vidas. Creo que no soy muy buena para eso dado que el saldo ha sido un divorcio, una madre castrante y dos muertes.

Después de este ejercicio debía compilar una lista de los deseos de cada personaje y analizar cómo estos chocan y mueven la trama. Lo más curioso es que la biografía más larga resultó la de F, pero su lista de deseos fue la más corta. A y L, protagonista y antagonista, tienen una lista de deseos del mismo largo y uno de ellos es exactamente el mismo. Ya se puede vislumbrar un conflicto ahí, ¿verdad?

Para concluir, este fin de semana también me decidí por el tema. Será una novela rosa, que espero que salga violeta o fucsia. Es que el amor siempre vende.

Fin de semana 3: No estaba esperando este fin de semana, pero llegó. Debía escribir un sueño para cada personaje. De ahí debía sacar las palabras que se repitieran y algunos símbolos para cada uno. En vez de escribir tomándome el tiempo como sugiere Ray, decidí simplemente llenar una cara de una hoja de papel con escritura libre, aunque tirando a lo surrealista. Saqué algunos elementos que podrían ser símbolos y par de verbos interesantes.

La experiencia no fue tan traumática como esperaba, así que durante esta semana me la he pasado buscando el significado tradicional de cada elemento encontrado, a ver si me interesa conservarlo de esa forma o me vuelvo creativa y le doy mi propia interpretación a los que considere que vale la pena conservar. Estoy segura de que haré lo último. También aproveché para adelantar un poco el trabajo del próximo fin de semana.

Fin de semana 4: Para este fin de semana debía preparar el guardarropa de cada personaje. Ray sugiere el asunto de incluir marcas, estilos, colores y demás. Se me ocurrió, para tener una referencia futura, crear el guardarropa de A y el de L con Polyvore. Me encanta este portal, pero apenas lo uso. Esta tarea me dio la excusa perfecta para utilizarlo.

El primer ajuar que organicé fue el de A. Sin fijarme en precios ni marcas, escogí piezas conservadoras y holgadas. Sin percatarme al momento, me di cuenta de predomina el gris y los colores neutros, quizás porque la visualizo como el tipo de persona que trata de pasar desapercibida.


Guardarropa de A

Luego, trabajé en el de L. Por el contrario, en este caso me fijé en marcas, precios y colores. Pensé que si invertía tiempo en este ejercicio, mejor lo aprovechaba para establecer el antagonismo y si el color de A es gris, a L la representarían todos los colore brillantes posible. También sus prendas de vestir están muy a la moda. Creo que a la hora de vestir, con L la pasaré genial.


Guardarropa de L

A F no le he creado el guardarropa todavía debido a la carencia de ropa masculina y como aún no acaba el fin de semana, mañana domingo procuraré crearle un tablón en Pinterest.

Con este fin de semana termino la primera unidad del libro de Ray. Por supuesto, que la concluye diciendo que hay que hacer lo mismo –esquema, biografía, sueño y guardarropa– para cada uno de los personajes que se crearán. Supongo que si el Gabo le hubiera hecho caso a Ray, Crónica de una muerte anunciada tendría la mitad de los personajes o quizás menos. Para facilitarme el trabajo, diseñé una especie de cuestionario con aquellos detalles que creo necesarios para conocer a los personajes secundarios.

Mañana, además de trabajar con el guardarropa de F, pienso dedicar un tiempo a establecer características etopéyicas para los tres personajes y, si alcanza tiempo, crear algún personaje secundario de los que se me están ocurriendo. Por suerte, Ray dice los personajes son mutables por lo tanto trabajar con los secundarios no estaría demás dado que podrían volverse más importantes de lo que espero.

Así concluye el informe de mi primer mes como novelista. Lo próximo que viene es la creación de escenas.

sábado, 19 de enero de 2013

Pastel de queso y galletas de chocolate

Hablar de cheesecake no me parece igual de elegante que hablar de “pastel de queso”, pero en el fondo, de eso se trata.

La red está inundada de recetas para este pastel con galletas de chocolate que me parecen muy buenas, no obstante, luego de años perfeccionando mi versión creo que ya puedo hacerla pública. La base de mi receta es la del 3-Step Oreo Cheesecake de la compañía Kraft. No creo que haya una receta más simple que esta.



Los ingredientes que uso son los que se mencionan en la receta original, salvo dos diferencias importantes: reduzco la azúcar aproximadamente dos cucharada como mínimo y en vez de usar galletas Oreo tamaño regular, prefiero las mini.



Otra diferencia es que prefiero moler las galletas hasta casi convertirlas en polvo. Para mezclarlas, no utilizo la batidora de mano, sino una espátula en un movimiento envolvente.



Aunque sería más elegante utilizar trozos de galleta, me gusta más la sensación de las galletas molidas en cada bocado. Los trozos los dejo para adornar el pastel antes de meterlo al horno.



Esta receta nunca me ha hecho quedar mal. Es muy rica, sencilla de hacer y ya la tengo perfeccionada. Por esta razón, me toca subir de nivel y la próxima vez prepararé la versión más compleja que implica preparar hasta la base. No sería la primera vez que lo hago. Ya he experimentado con un pastel de queso y chocolate con el que despedí el 2011 y también con el espectacular pastel de queso al agua de azahar con salsa de frambuesa y granada. De manera que ya pueden copiarse la receta, pero no las fotografías, por favor.

sábado, 12 de enero de 2013

Escribir o no escribir, ese es el dilema… resuelto

Siempre quise ser escritora. De niña soñaba con los días en que me la pasaría, en la absoluta soledad de mi biblioteca privada, creando personajes en mundos imaginarios, creando situaciones que entretuvieran e interesaran a otros. Obviamente, quería ser narradora. Creía que de no valía la pena escribir, si no se cuenta algo.

Sin embargo, el tiempo pasó y el trajín de la vida me alejó de dicho sueño. A pesar de que pienso que todo el mundo tiene la capacidad de escribir, elegir como profesión la de escritor no es tan sencillo como parece. Hay que dominar ciertas destrezas como la de narrar, por ejemplo, que tiene sus particularidades como la cadencia, el ritmo, el dominio de la palabra, el control de los adjetivos y el manejo de la intensidad, entre muchísimos otros. Es preciso dedicar mucho esfuerzo y empeño para lograr un trabajo tan siquiera decente.

Además, ¿no hay ya muchas otras personas con mayores aptitudes para la escritura que yo? O peor, ¿no hay suficientes libros mal escritos en el mundo para añadir los míos a la nómina? Es que eso de ser mal escritor es muy sencillo y no quiero ser mala, así que de plano dejo de intentarlo.

¿Qué pasaría si en vez de darme por vencida, me lanzo a la aventura y lo hago? Ya he dicho que me imaginaba encerrada en mi biblioteca escribiendo obras maestras. Lo curioso es que esa fantasía infantil no es muy diferente de cómo vivo hoy día. Solo que reconozco que no soy muy disciplinada y tengo muchísimas distracciones, muchos libros que leer, la computadora con su red, la televisión cerca, la nevera aún más y el carro. Me sorprende que logre terminar cualquier trabajo.

De todos modos, he decidido echar a un lado las excusas y superar mi falta de disciplina. Voy a escribir una novela. He tomado mi ejemplar de la primera edición de The Weekend Novelist, de Robert J. Ray y lo voy a intentar. De vez en cuando informaré de mis avances –o falta de ellos– a ver si cuando termine el año con él haya terminado un libro.

Comienzo de mi primera novela
¿Vieron que ya empecé?

lunes, 7 de enero de 2013

Tercer aniversario

Bizcocho de ron en forma de hogaza de pan

Lo que comenzó siendo un proyecto de un año hoy cumple tres y estoy muy contenta porque tengo muchos planes, pero los iré revelando poco a poco. Mientras tanto, como parte de la celebración del día de Melchor, he disfrutado del tradicional bizcocho de ron que preparo para este día. Este año hubo dos diferencias: lo horneé en forma de hogaza de pan y en vez de nueces utilicé pecanas. También intenté hacer una fotografía más artística que reflejara lo apetecible que es, pero no estoy segura de los resultados. De todos modos, estaba delicioso, lo que augura un buen año para el blog.

sábado, 5 de enero de 2013

2012 en fotos

Con la ayuda de mi confiable PowerShot Elph 310 HS de Canon he logrado mi meta de tomar tan siquiera una foto cada mes del año y de ese modo tengo mi mosaico de un año en fotos.

2012 en fotos
1. Enero, 2. Febrero, 3. Marzo, 4. Abril, 5. Mayo, 6. Junio, 7. Julio, 8. Agosto, 9. Septiembre, 10. Octubre, 11. Noviembre, 12. Diciembre

La pregunta ahora es si intentaré repetir la hazaña en el 2013. Puede que sí porque por ahí se aproximan cambio para el blog y creo que necesitaré muchas fotografías.

Por lo pronto, resta esperar y disfrutar lo que traerá el nuevo año.