![]() |
| Los zurdos también lloran |
Novelista de fin de semana: cuarto informe
Sobreviví el mes. No estamos hablando de un mes cualquiera. En el trabajo fue casi una locura, buena, pero loca. En abril se conmemora la Semana de la Lengua y el comité que coordino decidió que en vez de celebrar durante una sola semana, tendríamos actividades todo el mes. Una locura total.
Con todo, no me atrasé con la novela, lo que constituye un triunfo.
Fin de semana 14: Antes de comenzar a escribir propiamente dicho, Ray ordena establecer el argumento de la novela. Debe consistir en un resumen de la escena inicial, el primer acto, la primera mitad del segundo acto, la segunda mitad y el tercer acto. Se supone que el resultado final hubiera sido de cinco a diez páginas.
Queda claro que Ray recomienda dividir la novela en tres actos, con el segundo más extenso que los otros. De esta forma, las escenas inicial y final, que enmarcan la novela, quedan en el primer y tercer actos; el primer punto de inflexión inicia el segundo acto que se divide en el punto medio y termina con el segundo punto de inflexión.
En mi caso, logré escribir tres páginas. Supongo que a medida que vaya avanzando podré revisar el documento y afinarlo. De todos modos, me ha servido para tener una idea de cómo transcurrirá la novela y hacia dónde dirigiré a los personajes.
Fin de semana 15: Para este fin de semana, correspondía escribir la primera escena. Dado que llevaba tiempo trabajando en ella, lo que hice fue aprovechar la ventaja que me brinda no haberla visto en algunas semanas para revisarla y ampliarla. Por supuesto que espero haberla mejorado. El asunto fue que pude realizar este trabajo durante la semana precedente.
Para no quedarme sin nada que hacer, adelanté parte del trabajo del fin de semana 16 y comencé con los preparativos de la escena final que debería reflejar la inicial para enmarca la novela. Así las cosas, trabajé el diálogo, la escenografía y un sumario de esa escena. Supuse que el fin de semana 16, en el que se debía trabajar todo esto, podría escribir la escena.
Fin de semana 16: Vini, vidi, vinci y perdí. Buena parte del fin de semana lo pasé escribiendo la escena final tan solo para perder el documento. Me dio rabia. Acostumbro a perder documentos con una facilidad asombrosa, así que eso no fue lo que me molestó, sino el que guardo todo lo relacionado con la novela en cinco lugares diferentes y en todos aparecía la versión comenzada, pero no la terminada. Respiré profundamente.
Para calmarme entré a Youtube y me encontré con A. En un clip totalmente aleatorio estaba el rostro que me había imaginado. Como es actriz, hay muchas fotos y videos de ella, por lo que describirla será fácil. Como nota aclaratoria quisiera decir que no ando buscando a L, porque desde un principio tuve un modelo a seguir. Ese es el poder de los personajes antagónicos; son los primeros que se bosquejan.
También encontré un título provisorio: La novela fucsia. Patético, pero apropiado. Ya después trabajaré en otro peor.
Fin de semana 17: La semana anterior se celebraba la Semana de la Lengua. Apenas pude trabajar, pero algo logré. Reconstruí la escena final perdida en algún lugar de alguna de mis computadoras (las ventajas de estar casada con un geek es tener computadora, netbook y tableta a mi disposición, y estamos hablando de las mías, no de las suyas). Aproveché también para crear un calendario de los acontecimientos. Me ha sorprendido este ejercicio porque había planificado que la trama durara un año y resultó que cubrirá un periodo de tiempo mucho más extenso. Ray ni siquiera sugiere una actividad parecida y debería. Me parece mucho más útil que las pendientes y los diagramas endemoniados que resultan inútiles.
Por otro lado, la actividades de la Semana de la Lengua incluían un certamen literario en el que resultaron ganadores varios de mis estudiantes. Entre ellos se encuentran los autores de Habitando letras y de Un trago, una cerveza y adiós…. Como tenía el deber moral de celebrar, todo trabajo –académico y novelístico– quedó atrasado, aunque algo hice.
La tarea para este fin de semana era trabajar con la escena que corresponde al punto culminante. Logré completar todos los preliminares: escenografía, sumario y diálogo. Espero construir la escena en sí durante la semana que sigue. Deberá ser fácil dado que según mis planes no es tan extensa como las inicial y final.
Por cierto, el sábado volví a ver a F. Hacía como un mes que no me lo encontraba y como ahora entro al taller de cuento más tarde, pensé que ya no lo vería más. Lo bueno fue que me percaté de un detalle que había pasado por alto; lo malo, que no tuve el valor de detenerlo y pedirle que me dejara mirarlo bien. Aunque ahora que lo pienso, creo que hubiera sido una petición extraña. En la millonésima fracción de segundo que lo vi también me di cuenta de que F es demasiado lindo. Tendré que afearlo de alguna manera, para así hacerlo más real. De todos modos, espero volverlo a encontrar porque estoy segura de que encontraré algún otro detalle útil.
Con esto concluyo el informe del cuarto mes como novelista. Lo próximo, según Ray, es trabajar con las escenas principales: la de los puntos de inflexión y el punto medio. Escribir contenido se acerca cada vez más.
